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Para saldar una deuda que te parece impagable o que hace tiempo que dejaste de pagar, tienes dos opciones: negociar personalmente o pedir ayuda a una reparadora de deuda.

 

Cualquiera de las dos tiene sus pros y sus contras y saber cuál es la que te conviene depende de tu situación y lo que quieres hacer con tu crédito.

 

Para ayudarte a decidir, en este artículo te explicamos cuándo puedes utilizar cada uno de estos recursos:

 

Negociación personal de deuda

 

Esta opción es relativamente sencilla, consiste en acercarte a la institución financiera con la cual tienes el adeudo y negociar una opción de pago, las más comunes son:

 

  • Reestructura, en la cual tu crédito ampliará su plazo para que tus mensualidades se reduzcan, pero terminarás pagando más intereses.

 

  • Quita, que consiste en obtener un descuento en el pago de tu crédito y los intereses, con la condición de pagar en una sola exhibición.

 

  • Condonación, que significa que la institución financiera te quitará algunos cargos, como intereses moratorios, para que puedas continuar pagando tu crédito.

 

 

Ventajas de la negociación personal

 

  • Quita a los intermediarios y no tendrás que pagarle a nadie por hacer esto.

 

  • La financiera puede verlo como una buena acción de tu parte y continuar ofreciéndote créditos.

 

Desventajas de la negociación personal

 

  • Puede llevarte más tiempo del que crees y deberás acudir a la financiera todas las veces que ellos consideren necesario.

 

  • El arreglo puede ser desventajoso para ti, ya que la institución intentará recuperar todo lo que pueda.

 

Reparadoras de deuda

 

Existen empresas que se dedican a negociar las deudas de las personas con sus instituciones financiera y conseguirles quitas, que pueden pagar a mensualidades.

 

Ventajas de las reparadoras de deuda

 

  • Ellos negocian por ti, tú solo firmas el acuerdo final.

 

  • A pesar de ser una quita, puedes pagarla a plazos.

 

Desventajas de las reparadoras de deuda

 

  • Solo pueden negociar quitas.

 

  • Deberás pagarles un porcentaje de lo que logren negociar con la institución.

 

Entonces, ¿cuál me conviene?

 

Lo cierto es que esta pregunta debes responderla tú, ya que depende de lo que quieras hacer con tu crédito, qué tan abierta sea la financiera como para negociar con sus clientes y el tiempo que tengas para la negociación.

 

 

Recuerda que, sin importar si negocias personalmente o por medio de una reparadora, la financiera debe hacer un contrato en el cual se especifique lo siguiente:

 

  • El acuerdo de pago, es decir, que se diga si es quita, reestructura, o algún otro.

 

  • El importe a pagar, desglosando capital e intereses.

 

  • Especificar si con ello el crédito queda liquidado en su totalidad, o no.

 

  • Forma de pago.

 

En caso de que la negociación sea con un despacho de cobranza, lo cual no es recomendable, el contrato debe contener:

 

  • Nombre y razón social del despacho.

 

  • Datos personales de las personas responsables de la cobranza.

 

  • Entidad financiera a nombre de la cual se hace la negociación.

 

  • Monto del adeudo.

 

Recuerda que los pagos siempre deben ser hechos a la financiera que te otorgó el crédito y puedes verificar que el despacho de cobranza esté registrado ante la Condusef aquí.

 

No olvides que estas negociaciones, ya sean personales o a través de una reparadora, dejarán una marca en tu historial por algunos años.

 

¿Te gustó el artículo? ¿Cómo negociarías tú? ¡Compártenos tus comentarios!

 

Comments to: Negociación personal o reparadoras, ¿qué te conviene?

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